20 ene 2010

Con tal deser como Bellatin


Dueño especial del lenguaje, tres palabras son necesarias para rasgar su paladar, el ambiente, extraño si lo hay, del otro lado dos borrachos que intentan describir a una paloma, que a simple vista, también parece borracha. Yo como por si las dudas me esmero en leerme, ver en mis trazos esas cosas aburridas que a algunos se les ocurre. Y por un momento, no muy largo obviamente, miro a mi alrededor y pienso en amputarme limpiamente un dedo o algo por el estilo para lograr lo que dice el cartel que leí en una librería, amputarse una extremidad con tal de ser como Bellatin.



J, enero 2010

18 ene 2010

El Sr. Ly



Déjame ver, déjame ver:
alguien me condujo hasta aquí y se oculta

Enrique Molina



Primero el cartel de aviso
después el Sr. Ly
que toma posesión de mi maquina
y repite
uno a uno los procedimientos
que me dicto al teléfono
y al igual que a mi
le tira el error
2005898/E
de nuevo mueve el mouse
y se apodera uno a uno de mis archivos
yo intento detenerlo
pero me parece ver al Sr. Ly
repitiendo claves de acceso
una y otra vez
mientras mastica
cables sucios
y siguen saltando errores
254/P
32689/F
54554/Q
y y0 me siento impotente
analfabeto en un mundo virtual
mientras el Sr. Ly
se pasea por mi maquina
dejando una suave estela de errores
el Sr. Ly
el maldito Sr. Ly
y su nombre ficitico
25899
Nº de registro 45231
y su falso sentido
apoderándose de mi
mi escritorio ahora vació
en medio de una oficina vacía
pero repletas de Sres. Ly

Enero 2009

17 ene 2010

2017

2017 Nueva Poesía Contemporánea, una dactologia para comerse los ojos... 44 poetas de las tres Americas dando lo necesario para ser recordados u olvidados, en fin da lo mismo, hacer algo para no quedarse quieto, como diría Cortazar es preferible ser un suicida a ser un zombi.






Hay un antes y un después de esta dactología magnifica, pero sobre todo, un después.

Walter Reich

(NTNA:niñotravestinazialien)


Jeremías Maggi / Argentina

Samuel Espinosa / México

Julio César Pol / Puerto Rico

Mariano Blatt / Argentina

Felipe Sáez Riquelme / Chile

Ioshua / Argentina

Pablo Paredes Muñoz / Chile

Dante Sepúlveda / Argentina

Calle 13 / Puerto Rico

Alí Calderón / México

Ignacio Uranga / Argentina

Santiago [Ney] Márquez / Uruguay

Pamela Romano / Bolivia

Paula Peyseré / Argentina

Tamym Maulén / Chile

Diego Mora / Costa Rica


Sebastián Kirzner / Argentina

Steve Coleman / Estados Unidos

Taylor Mali / Estados Unidos

Rafael Casal / Estados Unidos

Cristino Bogado / Paraguay

Ángela Vera Temoche / Perú

Oscar Fariña / Paraguay

Mayra Oyuela / Honduras

Walter Godoy / Argentina

Felipe Granados / Costa Rica

Alfredo Jaramillo / Argentina

Paula Ilabaca Núñez / Chile

José Manuel Barrios / Uruguay

Lucía Eisenchloss / Argentina

Goyeneche / Argentina

Osdmar Filipovich / Bolivia

A. Salcedo / NTNA

Douglas Diegues / Brasil

Fabiana Faleiros / Brasil

Jimena Repetto / Argentina

Pablo Katchadjian / Argentina

Jacko [John Alexander Castañeda] / Colombia

Rafael Robles Olivos / Colombia

Ezequiel Zaidenwerg / Argentina

Leandro Loaiza Largo / Colombia

Karen Valladares / Honduras

Camilo Herrera Estai / Chile

Sofía Lino / Argentina

Martin Barea Mattos / Uruguay

John Torres / Puerto Rico

Juan Laxagueborde / Argentina

Agustín J. Valle / Argentina

60026760


La computadora me pide clave y contraseña

el error

70210

se vuelve a repetir

Interno 33280

Centro de costo

7452

me responden que no existe

el error repito por el teléfono

y me dice

que no puede ser

que la impresora DC-4587/93 no esta habilitada

yo respondo que si

que soy el 60026760

que estoy acá mirándola imprimir

y del otro lado me dan otro interno

Matías para resolverte los problemas

manda un mail

y que te autoricen a imprimir dos hojas mas

manda otro mail para pedir hojas

manda otro mail para chequear el pedido de las hojas

y del otro lado otro interno

y la musiquita

tarata tarata tarata

fija la mente

soy el 60026760

soy un numero

un judío en un campo de concentración

el típico empleado de Orwell

queriendo imprimir

manda otro mail y que tu jefa responda

de el OK

en letras mayúsculas solamente

me repite el interno

el centro de costo

20054

y nada

son todos números

para imprimir dos hojas mugrosas

Ya salio el Leon

Ya Salio el Leon Digital:

http://www.revistaelleon.com.ar/pagina_1.htm







Con todo un Dossier sobre Arte y Politica,
Con notas de:

Rolando Garcia Bernado y Jeremias Maggi - Sebastian Kirzner - Juan Lax - Horacio Gonzales - Florencia Minici - Martina Masera Lew - Nicolas Maidana

y con una bella poesia de la magica Marosa di Giorgio

http://www.revistaelleon.com.ar/pagina_1.htm

16 nov 2009

Amarylis en la ciudad desierta


“Y a favor de las cegueras que calculó el Abismo,

se destapa la olla por abajo

y el cielo, arriba, obstruye las acequias.”


El Poema de Robot – Leopoldo Marechal



Fukuyama debe estar llorando todo meado, vomitado y apunto de cagarse encima. Alguien dispara y del otro lado, alguien vocifera, el frente no se que se las da duro en medio de un pantano. Mientras tanto, acá no muy lejos, alguien cree que se puede confeccionar una voz generacional que se apresta a nacer, recuperar la palabra a través de la acción, recuperando el sentido de la palabra acción y no una mimesis gloriosa de su significante. Alguien me dice por lo bajo, dale que se puede, yo repito, dale que se puede. Algún trasnochado habla del setenta como ayer, yo pregunto, ¿no fue ayer?, es que en el medio se dedicaron a bailar bajo la lluvia de la idea del derrame, y se ve que coquetearon con el mismísimo derrame de palabras vacías, copia y calco de una generación acribillada, pero ahora mejor, no es necesario refrendar la palabra con la acción. Copiar y pegar, en otro momento, plagio necesario para ser aceptado, más vale repetir que inventar, total, cuando se repite se escapa al fracaso. Por las dudas, la mismísima década del noventa nos dejo una enseñanza, nadie dijo nada allá atrás, ahora todos es más fácil, mientras viajan de Feria del Libro a Feria del Libro, de aulas mugrientas de Academias mugrientas a aulas pulcras de Academias pseudopulcras, hablando con voces sucias y repetitivas, acá abajo el sonido ensordecedor del paseante se vuelve un espectáculo. Sacar y meter es la lógica perversa de los plagiarios. El falo absurdo de Aira y su reloaded tragicomedia de Osvaldo Lamborghini, el ex repositor de Coto y ahora voz de la nueva narrativa Argentina Cucurto y sus plagios constantes de Zelarrayan, pero incapacitado de hacer algo mas demencial que repositor, en fin, parodia de la escritura y de la vida, repositor de mercaderías en el Coto y repositor de novelitas naifs en las librerías, reinventando un género que ya había sido liquidado y dado de baja por sus mentores, todos sidosos o a punto de serlo, neoneoneorealismo atolondrado, o mejor, neorrealismo Areniano. Amantes de las novelas fast-food, bien a tono a la lógica Mc Condiana que les dio vida, novelas rápidas, simples, sin mensaje y a la basura. Por abajo otro idea, otro margen, otro vinculo. La poesía y la narrativa contemporánea tan cercana a la muerte, a la esperanza y la rotura total de los caños de agua de plástico blanco que almacenan cierto saber. Por debajo de ellos, una horda inalcanzable de topos, hombres y mujeres armadas con palabras y llevando sus libros entre sus nudillos, preparados para todo y para nada. En fin, donde está la nada, hay una parte del todo. Estética barrial arriba, estética global abajo, arriba resistencia mediática para la “fiesta kisch” neoliberal, abajo estética global de la repetición de un mismo mensaje para un mismo receptor. Ya no vibran las palabras al ritmo del diapasón del deseo sino más bien a esa falta de deseo, promiscuidad aludida en una página siniestra de la historia. Ya no mas Sade, ni Lautremont, ni mascaras vanguardistas para un mundo de espejos que repiten transferencias. Mensajes de ceros (0) y unos (1), en su propia codificación binaria atomizada. Abajo voces, arriba ecos de ayer, abajo voces que gritan el espanto, arriba un Falcón verde a lo Bruzzone y abajo una horda indisciplina que supura por sus heridas. Recuperar un sueño en Random House Mondadori o hablar de villeros y negros en Emece, parece Kisch y aceptable para la racista y modesta clase media Argentina. Abajo se diluye otra perspectiva, una voz que cruza a todos como un látigo, que los marca a fuego. Arriba tomar una birra en la esquina y escribir sobre tu calle, la que viste nacer y que no te diste cuenta que murió antes que vos, es por eso, que la narrativa actual, va por abajo, minando las calles, los barrios de la estética simple y sin mas metamensaje que la repetición cómica de la vida, por abajo se juega todo, es decir, no se juega un carajo, porque no hay enemigo, porque no hay academia, porque no hay consagrados, las clases altas ya no necesitan todo eso, ni poetas, ni consagrados, ni premios que repartir para demostrar su saber, ni academias para que lo adulen, es que hace tiempo se convirtieron en analfabetos culturales, como mucho, comprar un cuadrito de Kuitca o mirar la ultima de Almodóvar, de ultima, con eso alcanza para ser culto. El camino evidentemente es más oscuro de lo que parece, entre tanto bullicio y su contrapartida mucho silencio, acá abajo se camina a los tumbos, no hay mecenas ni redentores, solo profetas sacados del desierto de Atacama. Jóvenes golpeando paredes para sacar fuego de las mismas, mientras afuera llueve acá hace rato que se inundo todo.

Jeremías Maggi – Noviembre 2009

15 nov 2009

La turba




Te miran y supones que te miran
creíste verlos
como si fuesen dignos mirlos
al sol
viste la turba
venir de algún lado
detenerse a mirar el partido
al frente de la vidriera sobre la Avenida
la turba paro el quilombo
por el simple hecho de hacerlo
viste que el sol
crecía torcido
y vos creíste que era una ilusión
te miraste las manos
viste las lineas
y creíste
poder decir
que ya no había mucho para decir
la turba miraba el partido
pero a quien le importa
vos pensaste y te diste cuenta que te habían llenado
creíste poder seguirla
unas cuantas cuadras mas
en tu departamento sobre Revivía
viste el eclipse del poema robot
ahí crecer como una Adán
como una Eva
como una no se sabe que
pero sabes
que la turba baja
y crece
y canta
y estalla
todo turba estalla
la turba que copa
la parada de bondi
la plaza y la calle
la turba
esa turba que vos viste y que despues copo Ezeiza
esa turba que no deja extrañezas
esa turba que sueña y quiere
la bicicleta
el aguinaldo
y las gallinas
copando las paradas de bondi
copando todos los postes
todos los lados
y vos la viste
desde allá arriba
y bajaste
porque había que bajar me dijiste
y yo pensé
que te referías a descender los tres pisos del departamento
y no
era bajar de verdad
hacerse turba por una vez en la vida
ser turba para siempre
en medio de los rayos
del agua y de las palmeras
en medio de cualquier lugar
metiéndose como si nada
en medio
del puente
de la turba que revolea
piedras
que turba,

22 oct 2009

El viejo Oswald (segunda parte)

El viejo Oswald estaba sentado fumando un pucho cuando se le acerco el hijo de Octavio. “Dice mi papa si mas tarde te podes dar una vuelta por casa”, más que forma de pregunta la frase se matizo con algo de orden, había que darse, nada más que Juancito, la matizo con su niñez. Oswald acento con la cabeza, miro el cielo completamente azul y como recostado en los andes, pensó en los escasos animales de esa tierra y fijo la mirada en uno de los picos nevados. “Si pudiera volar me iría para allá, aunque sea para congelarme”. En una habitación media oscura Octavio ayudado por la luz de una lámpara de kerosene corregías las hojas del primer número. “Este alemán bruto escribe como el culo”, pero nadie lo escucho, levanto la vista y miro la luna, ahí tranquila con cara de aburrida. “Si pudiera volar me iría para allá, aunque sea para congelarme”. Lo que ninguno de los dos sabían era que pesaban lo mismo, ambos querían escapar de la locura que genera el desierto en las mentes extranjeras. Cuando se encontraron mucho no tenían para decirse, Oswald venía con la mochila armada. Adentro un pullover deshilachado, una cantimplora, dos libros de poesía, uno de Huidobro y otro de Pizarnik, “lo necesario para congelarse en esas nieves”. El sol solo es compañía cuando las luces de la noche se asemejan al pasado, ahí solas, brillantes. Oswald salió sin el sol, solo chocando matorrales estúpidos que crecen en medio del desierto, camino unas cuantas horas hasta que el día alcanzo sus pasos y tomo su ritmo. La primer noche la paso tirado en el suelo helado mirando las estrellas y la luna, intento recitar algunas poesías que había intentado memorizar al anochecer mientras prendía un diminuto fuego como si así pudiese espantar todos sus males. Pensó durante un rato en el primer número, en los escuetos dibujos del Jimarillo Andino, notable pintor del Atacama pero con escazas chances de superar los límites del mismo. Por la mañana desayuno unos huevos que había resguardado dentro del pullover, escribió unas poesías sobre la inmensidad y otras sandeces que le pasan a uno en medio de la nada. Después se quedo mirando como el viento golpeaba los cerros y mas al fondo, esa nieve, “la que te congela con solo mirarla, la poesía es así, fría como la mierda”, y se largo a caminar unos cuantos quilómetros más en dirección a la montaña nevada, pensó en el Kilimanjaro y ese cuento de Hemingway, existiría allí también un bicho congelado para glorificar o solo serian nieves impolutas, limpias, vacías, “así como el desierto, que mierda, se parece tanto al vacio que siento rabia”. En fin siguió unos cuantos días mas y no sé muy bien si llego o no, mucho ya no importa, Oswald nunca más se lo vio por el pueblo, tal vez ahora sea él el que hay que ir a adorar o darle ofrendas para que no estalle, “como si la poesía fuese un volcán, un volcán del orto”, me dijo antes de irse, creo en algo tenía razón, acá en Atacama el vacio da duro.


Aun en la penumbra sigo siendo el mismo... la voz oculta en los pliegues verdes...

21 oct 2009

El viejo Oswald


El cielo estaba negro, al igual que cualquiera de los pedazos de tierra que comparten dicha latitud. Las estrellas acá no marcan ningún rumbo, ningún destino, acá no hay navegantes que necesiten de las mismas, acá solo hay mineros que ya ni recuerdan el rugido del mar por las noches. Sólo el frio se vuelve común a todas las manos curtidas y lastimadas por el tiempo y todas esas cosas que lastiman. Ese frio como espinas, que te da duro y que se te clava ahí nomas, en medio de los nudillos. La pieza está casi vacía, sólo sillas apiladas en algún rincón de por ahí. Pero en medio del desierto nadie confunde nada con nada, todos saben bien un poco de todo. A lo lejos se escuchan algunas risas que parecen grabadas en algún formato especial. En total suman diez, un poco mucho para un comité editorial de una revista de poesía en medio del desierto de Atacama. Ya eran cuatro, el número justo para empezar con las anécdotas, siguiendo las reglas del anecdotario, solo alcanza con tres y él que la cuenta para que una anécdota sea tomada por verdad. Así empezó Oswald. Contó el origen de sus cicatrices en las manos y en los pies, origen relacionado primero con su oficio de cavador de trincheras durante la Primera Guerra Mundial y después cavador de fosas comunes, mientras se pasaba los dedos por sus bigotes rubios insistía diciendo, “después vinieron los nazis y cagaron todo, todo de todo, ahora los alemanes no son más que unas ratas racistas para el resto del mundo” y como si fuese un soplo, “para el resto del mundo”, su bigote manchado por la nicotina, su cuerpo enorme que se movía como si todavía sintiera la pala en sus manos, como si todavía sintiera el barro helado en su botas en algún lugar del frente. Todos escuchaban con atención y alguno que otro se le escapo una de esas lagrimas espesas, que caen como el sueño a la noche. El resto del grupo llego un poco más tarde, las charlas habían derivado en diferentes anécdotas sobre poetas alemanes y soviéticos revoleándose poemas de trinchera a trinchera en la puerta de Leningrado. El Comité ya estaba armado, los diez integrantes se preparaban para seleccionar las poesías y dibujos que compondrían la primera revista de poesía del amplio desierto de Atacama, el nombre de mas esta decir no tiene que ver con los mineros, ni siquiera con la poesía o la pintura de moda. Átame a la Cama. A quien se le ocurrió, nadie lo sabe, tal vez a alguno de esas piltrafas que vinieron durante un tiempo y después desaparecieron como tragados por los pozos o los aires primaverales de la costa. En el desierto nadie queda durante el verano, todos corren desesperados en busca de un poco de aire para no se sabe que mierda. El primer número estaría dedicado, supuestamente, todas las revistas de poesías siempre son suposiciones, nunca llegan a buen término, incluso, aquellas que mas duran. Como les decía, el primer número, estaría dedicado a la poesía de trinchera, “los mineros tienen mucho de cavadores de trincheras, y la poesía es también una fosa que da miedo, ahí en el fondo adonde nadie quiere ir, porque las fosas están repletas de demonios, por eso el poeta cava fosas, así se vuelve valiente, se imagina en una trinchera pero llena de demonios”, de esta manera, Oswald, solía resumir la idea del primer número, el resto, solía acordar con la mirada, una tras otra parecían parte del ejercito de terracota chino. Oswald sacaba del morral una vieja revista de poesía mexicana, Diálogos, la tapa verde con algunos dibujos escuetos, un diseño minimalista y unos grandes colaboradores, Pizarnik, Bretch, Sontag, Cardenal y otros, “aunque con esos cualquier cosa hubiese salido bien, incluso un robo a un banco o un ejército de fantasmas, cualquier cosa”, aunque ninguno de los nueve mineros tenía idea de quienes eran los que había nombrado el alemán, todos estaban convencidos de que era gente que valía la pena, o al menos, así parecía en la voz de Oswald. “El silencio siempre es demoledor”, la dejo picando Octavio antes de deslizarse entre las sillas, y dejar su propia sombra un rato, ahí sola, sobre una de las paredes, Octavio desapareció por la puerta y poco a poco, uno a uno, fueron escurriéndose por la puerta, ahí nomas, se fueron yendo cada cual acompañado a su manera.

Jeremías. Octubre 2009